Después de contar todas las votaciones, la opción 1 ha sido la vencedora entre las tres posibilidades que os ofrecía la historia anterior, así que al igual que en las buenas series... EN EL CAPITULO ANTERIOR...
Gabrielle observa atentamente la mano del marinero arrugando el ceño y con disimulado gesto de asco, tras recapacitar rápidamente decide que es mejor terminar el pacto... de otra manera.
- Pensandolo mejor, creo que sera mejor cerrar el trato como se hace en mi tierra, con un buen trago a una jarra de cerveza...
El marinero carcajea mientras se limpia los restos de saliva de la palma de su mano sobre el chaleco de cuero y levantando una de las jarras de la mesa medio vacía, espera a que la joven levante la suya y tras chocarla la apura de un trago, mientras Gabrielle da un sorbo al amargo contenido.
- Mañana al amanecer os espero en El Intrépido, lo reconoceréis por la cabeza de minotauro que es su mascaron de proa.
Tras un asentimiento de cabeza se gira y atraviesa a grandes zancadas la taberna hasta abandonarla.
-Menudo tipo ¿eh Xena?.
La preocupación nubla tu rostro mientras intentas recordar por que te suena el nombre de aquel barco.
El resto de la noche transcurre sin incidentes y a primera hora de la mañana bajáis las escaleras del primer piso, lugar donde ocupabais una poco confortable habitación, pagáis al tabernero y marcháis en busca del dichoso barco.
Tras media hora preguntando en el atiborrado muelle, repleto por pescadores vendiendo su mercancía en improvisados puestos sobre cajones vacíos, buhoneros y gentes de mal vivir, encontráis una destartalada barcaza. No puedes impedir esbozar una sonrisa irónica mientras Gabrielle con los ojos muy abiertos no puede dejar de observar fijamente el barco.
- Que... pedazo de chatarra. ¿Vamos a navegar en eso?.
- Recuerda que fuiste tu, no yo quien tuvo la brillante idea.
- Eso, encima recuerdamelo...
Mientras conversáis, el rudo marinero asoma por la borda y os grita dándoos la bienvenida, para a continuación indicaros una pasarela de madera de acceso a cubierta.
Una vez a bordo comprobáis el patético estado de El Intrepido. La madera, pintada de un verde deslucido se haya descascarillada en su mayor parte, las velas mil veces remendadas ondean deslucidas al sol cuando el capitán ordena soltar amarras.
- Bienvenidas a mi goleta.
Con un amplia sonrisa respondes:
- ¿Estas seguro que esta barquichuela puede llevarnos hasta la isla?.
- He realizado el recorrido en cientos de ocasiones, ademas estáis de enhorabuena, habéis llegado justo para el almuerzo, aunque nosotros ya hemos comido. Si me acompañáis a la bodega de carga, el cocinero os servirá una generosa ración.
Bajando por las escaleras puedes observar el camarote del capitán al fondo, una hilera de hamacas colgadas entre los postes a manera de camastros y media docena de hombres malcarados y desaliñados se quedan observándoos mientras dejan sus quehaceres.
- Disculpad la grosería de mis marineros, no están acostumbrados a tratar con damas - se dirige a la tripulación-, ¡vamos, marineros de tres al cuarto moved los traseros y subid a cubierta, zarpamos!.
Como un solo hombre todos salen a toda prisa por la escotilla mientras quedáis a solas con el capitán.
- No hemos sido presentados, soy Deimos y... ah, aquí llega el almuerzo, tomen asiento señoritas.
Colocando un viejo trapo a modo de mantel sobre una caja grande y dos mas pequeñas a ambos lados os invita a tomar asiento. Sobre la improvisada mesa dos platos de algo que aparenta ser una sopa con trozos de pulpo, ojos de pez y grasa animal, desprende un desagradable olor.
Tras tomar asiento, el capitán continua haciendo alarde de una excesiva amabilidad.
- No os preocupéis por el aspecto o el olor, sabe mucho mejor de lo que aparenta.
- Gracias pero no tengo hambre, hemos desayunado tarde -añades con asco.
- Deberíamos probarla un poco ¿no crees? -añade Gabrielle mirando su plato con desgana y susurrando en voz baja- "no entiendo esa manía tuya de sospechar de todo el mundo, ademas tengo hambre y no hemos desayunado, no mientas...".
- Esta bien, nos vamos a comer estas suculentas viandas que nos ha servido su excelencia - dices con tono irónico realizando una leve inclinación de cabeza y tomando una cuchara.
El capitán os observa con ojos expectantes mientras tras tomar una cucharada soplas para enfriar el contenido, Gabrielle sorprendentemente ya ha tomado dos cucharas exclamando.
- Es cierto... sabe mejor de lo que aparenta. Prueba un poco.
- Si, prueba la sopa, te encantara -añade el capitán.
No me gusta comer en presencia de extraños y eso lo sabes Gabrielle. Tu amiga enarca las cejas con su cuarto cucharon de sopa.
- Déjanos comer solas, es una extraña costumbre que tengo, no me gusta que me miren comer.
No muy convencido y cambiando la expresión de su rostro, el capitán abandona la bodega mientras dice:
- Tu misma, el barco ya se mueve así que en breves estaremos en alta mar, que os aproveche.
Dando un portazo a la escotilla os deja en penumbra, con tu amiga a punto de terminar el plato.
- SI QUIERES TOMAR LA SOPA, VOTA 1.
- SI QUIERES INTENTAR RECORDAR PORQUE TE ES FAMILIAR EL NOMBRE DEL BARCO, VOTA 2.
- SI QUIERES ARROJAR LA SOPA POR UN OJO DE BUEY AL MAR, VOTA 3.
- SI QUIERES SUBIR LAS ESCALERAS Y ESCUCHAR LO QUE SUCEDE EN CUBIERTA EN SILENCIO, VOTA 4.
Recordad, de vuestras propias decisiones depende de como transcurra la historia.
NINGÚN KENDER TOMO UNA DECISIÓN... DE MOMENTO, DURANTE ESTA ENTRADA.


















d.jpg)