4 de diciembre de 2012

Ilustraciones de madrugada.

Terminando de preparar un dibujo a las tantas de la noche, aprovecho un descanso para traeros dos ilustraciones de Xena a toda velocidad.


NINGÚN KENDER DEJO DE ILUSTRAJEAR DURANTE ESTA ENTRADA.

2 de diciembre de 2012

Todo el mundo tiene una historia.

Hay ocasiones en las que ves alguna cosa que te urge a compartir un recuerdo con otras personas, así que dejare un momento de lado el blog para mostraros algo, una historia que podría estar narrada por Gabrielle pero que por desgracia tiene mucho de real. Este vídeo es una campaña contra la indiferencia para con los necesitados y esta narrado por una niña en ingles contando la historia de Elizabeth.
Aquí tenéis transcrito el texto en castellano: "Elizabeth nació un Lunes en las primeras horas de la mañana. Sus padres la apodaban Beth y la querían mas que nada a la vida. Pienso que ella sabia que llegaría a ser una gran artista, y que el mundo entero la querría y adoraría. Entonces, un día algo terrible les sucedió al papa y la mama de Beth. Y Beth no volvió a verlos nunca mas. Ella fue trasladándose de casa en casa, de escuela en escuela sin apegarse a nada o a nadie. Cuando Beth era adolescente, encontró un trabajo y un pequeño apartamento que apenas podía permitirse. Tomaba el autobús para ir a trabajar y en casa, sola en su pequeño apartamento, pintaba hasta bien tarde por la noche. Una mañana, Beth se levanto sintiéndose muy enferma. Beth apenas vio a un doctor que le receto unas medicinas. Eran muy caras. Entonces Beth busco un trabajo cerca de su apartamento, pero no encontró ninguno. Comenzó a vender sus pertenencias, incluso las joyas de su madre... Pero las facturas se apilaban, y se apilaban, y se apilaban. Beth perdio su teléfono, la luz y la calefacción y al final... su casa. Ella preguntaba por un trabajo, preguntaba para conseguir dinero... y un día... dejo de preguntar por nada". 
Y ahora os contare una historia personal acaecida hace unos años y que hoy al ver de nuevo una situación parecida, he recordado. Cerca de mi casa hay un parque que bordea ambas orillas de la rivera del rió, una tarde regresando de trabajar pues pasaba todos los días por allí  vi a una chica de veintipocos años. Llevaba un gran chaquetón raído en pleno mes de Junio, el pelo desgreñado y un par de perros a su lado. Tenia una vieja radio de mano, de esas pequeñas con antena y escuchaba algún programa de tertulias, me llamo la atención que mientras en los otros bancos había mas gente sentada, ella estaba sola, la mirada como perdida mirando la rivera del rió, pero lo que mas llamaba la atención era su sonrisa. Era una de esas sonrisas que nacen con un brillo en los ojos y posteriormente eleva las comisuras de la boca, solo la sonrisa que los niños pueden tener.
Durante una temporada tenia que ir a trabajar por el mismo sitio y al regresar cada tarde allí estaba sentada, en el mismo banco, escuchando la radio. Paso el verano y en Octubre que en esta tierra comienza a hacer frió y soplar un buen viento la encontré una tarde sin los perros y sin la radio, ahora llevaba un abrigo un poco mas nuevo de color gris oscuro con las manos envueltas en unos viejos guantes de lana y entrelazadas en el regazo. Pase por su lado  y unos metros mas adelante me detuve y recorrí el camino; es extraño que me pare a hablar con gente de la calle por las buenas pero sentí curiosidad y algo me decía que no podía pasar sin mas.
"Hola" le dije. Me miro sin inmutarse y contesto un hola. "Paso todos los días por aquí y me he fijado que hoy no has traído a los perros"... bajo la mirada y contesto "Me los han quitado". "Como que te los han quitado ¿quien ha sido?"... "Los de la perrera". "No entiendo, ¿y eso a santo de que?, si no hacían mal a nadie, que paso todos los días como te he dicho y hasta los críos los tocaban y ni ladraban". "Alguien me ha denunciado. Vinieron los de servicios sociales con la policía y me dijeron que estaban sin vacunar, ni correa y que eran un peligro. Luego me llevaron al albergue" -puedo jurar que jamas he escuchado a una persona hablar con una voz tan bajita y suave como ella-, "Vaya, lo siento, pero ¿como que no estas en el albergue con la rasca que hace?" -ya era casi de noche-. "No me gusta, me quitaron la ropa, decían que tenia piojos y me dieron ropa nueva... se quedaron con mi radio...". Aquella ultima frase "mi radio" me dejo allí sin saber que contestar. Fue una frase lapidaria, como una losa soltada a peso sobre una tumba, no dejaba lugar a otra pregunta, el mundo se había detenido completamente, por mi cabeza pasaban un montón de cosas y absolutamente todas mis pertenencias me parecieron una solemne estupidez frente a una pequeña y vieja radio de bolsillo, que era tan importante para ella.
Me di cuenta de la soledad que nos rodea, solos venimos al mundo y solos nos marchamos de el, de la compañía que puede darte una simple radio aunque no tengas contacto humano, la fuerza que tiene la voz y la palabra para acompañar a la gente desamparada y solitaria. Después me enfurecí, con la gente que no había comprendido lo importante que puede ser para alguien un sencillo objeto o la compañía de unos animales. Recordé la radio de mi abuelo, una radio que guardaba como oro en paño pues era con la que los domingos escuchaba los partidos de fútbol y el único recuerdo junto con alguna vieja fotografia que guardaba de el...
"Espera un momento, no tardo nada... prométeme que no te vas a marchar", me miro con ojos asustados, tal vez penando que llamaría otra vez a servicios sociales y le quite ese temor diciéndole que no. Fui a toda prisa a casa, revolví medio armario a toda prisa pues no recordaba donde la había guardado, la encontré. De camino al parque me pare en una tienda y compre dos paquetes de pilas y regrese. Seguía sentada en el banco mirando la orilla como siempre. "Toma, esto no me hace falta ya y es una buena radio, ya no se fabrican como estas -sonreí-, ahora cascan con mucha facilidad. Ah si y pilas...". "Pero, no puedo aceptar, no estoy pidiendo limosna ni nada...". También comprendí otra cosa, que tal vez estaba pasando una linea y me estaba entrometiendo demasiado. "Vamos a hacer una cosa... yo dejo aquí la radio y las pilas como si ya no las quisiese y simplemente si te apetece las tomas y ya esta". 
Con un adiós le aconseje que fuese al albergue municipal de la ciudad que era mejor al que le llevaron, allí dormiría a cubierto y le darían de comer y que ademas sabia (por haber sido voluntario de joven en cruz roja), que allí no había problema por una larga estancia, - le di la dirección pues estaba cerca de la escuela de artes donde habia estudiado-, "te trataran bien y puedes quedarte todo el invierno si quieres" dije. Me marche no muy convenido de que tomara la radio. A la mañana siguiente cuando pase por el parque junto al banco a las siete de la mañana, cuando aun ni los servicios de parques y jardines comenzaban la jornada, vi algo que me llamo la atención. La radio no estaba pero si había otra cosa.
Una moneda de cien pesetas... la tome con cuidado observándola como si fuese la primera moneda que veía y la guarde con mucho cuidado en el bolsillo. Aquel día fue la ultima vez que la vi. Hoy todavía guardo esa moneda metida en una cajita, cada vez que me siento mal, la abro, tomo la moneda y recuerdo a aquella joven del banco, su tímida sonrisa y espero que se encuentre bien allá donde este, mientras me hace recordar de lo afortunados que somos simplemente por tener un plato de sopa en la mesa o un techo donde cobijarnos.
"Incluso la gente buena puede llegar a enfurecerse cuando ve a niños pasando hambre y frio en la calle".

UN KENDER SE ENFURECIÓ HASTA LIMITES INSOSPECHADOS DURANTE ESTA ENTRADA.

Desayuno con Xena.

Aunque también podríamos decir "Desayuno con diamantes", en referencia a Xena, Gabrielle y Callisto. Diamantes en bruto que adornaron una colección de tres cajas de cereales, mejor dicho, tres cajas para almacenar cajas de cereales, editadas en el año dos mil uno.
Dentro de los objetos estramboticos de merchandising del cual los americanos son grandes especialistas, una parte de las mercaderías de la Princesa Guerrera dejaban a los seguidores de la serie con los ojos como platos. Este es uno de ellos: tres cajas de mayor tamaño, en las que poder meter a modo de cambio de aspecto, la caja de tus cereales favoritos o directamente la bolsa contenedora.
Estas cajas fueron pegadas y montadas, posiblemente por un peque fan de la serie, cosa que posiblemente no haría un coleccionista.
Las cajas contenían en su frontal la imagen de Gabrielle, Xena y Callisto y en el reverso cuatro cromos coleccionables (trading cards), con distintas escenas de la serie que podían ser recortados. Se fabrico una edición muy limitada de solo seis mil unidades para todo el mundo.
Una divertida forma de tomar cereales (en mi humilde opinión todos saben a corcho o parece que estés comiendo alimento para aves), comenzando la mañana con energía. Tan solo debieron pensar en nombres comerciales como: ChocoXena, Fronstins de Callisto o Gabriellemielitos.

NINGÚN KENDER COMIÓ CEREALES DURANTE ESTA ENTRADA... PREFIERE LOS CHURROS.

27 de noviembre de 2012

Los dos lobos.

Un aspecto que destacaba por encima de cualquier otro en la serie, eran los añadidos filosóficos y las lecciones que tanto Xena como Gabrielle aprendían o enseñaban la una a la otra. Pensamientos extraídos de la filosofía clásica o de leyendas contemporáneas. Hubo una de esas lecciones que me hizo reflexionar, esta es la historia original que he adaptado y resumido, tal vez os resulte bastante familiar.
Un anciano y viejo guerrero Cherokee se encontraba a la puerta de su tipi, fumando una pipa tranquilamente examinaba como las volutas de humo se elevaban hacia el cielo nocturno, mientras su joven nieta de siete años llevaba observándole con atención casi una hora. Abrazada a su muñeca, seguía todas y cada una de las arrugas del ajado rostro de su abuelo, se entretenía con la vistosidad multicolor de las plumas que adornaban su cabeza, mientras se preguntaba que seria aquello que le tenia tan absorto y distante.
-Dime abuelito -la voz de la niña sonaba con dulzura en la fría noche- ¿en que estas pensando?.
El anciano estuvo largo rato sin contestar, apartado del mundo por sus pensamientos. Con movimientos pausados, dejo la pipa a un lado, miro con cariño a su nieta y contesto...
- En estos momentos se libra una cruenta guerra en mi corazón -dijo con voz grabe y solemne-, el hombre blanco esta asolando nuestras tierras y debo decidir si nuestro pueblo se levantara en armas contra ellos junto a las otras naciones indias.
La niña se estremeció ante la noticia y abrazo con mas fuerza la muñeca.
- Dentro de mi hay dos lobos, uno enorme y negro como la noche mas oscura -hizo una breve pausa mientras el fuego de la fogata se reflejaba en aquellos ojos que tantos veranos habían visto pasar-, es envidioso, cruel, implacable, violento -con cada palabra la pequeña abría mas los ojos-, no conoce la compasión ni la culpa, es orgulloso y malvado, desea venganza por lo que el hombre blanco nos ha hecho.
El viento agitaba las ramas de los sauces emitiendo un agudo susurro en la noche, mientras junto a la hoguera tan solo la voz del anciano y el crepitar de los troncos en el fuego podía escucharse por encima de aquel sonido.
- El otro es blanco como la nieve en invierno, es noble y sabio, amable y alegre - cambiando su expresión sonrió a su asustada nieta-, es benévolo y solo alberga amor y esperanza. Ambos están en continua lucha.
De nuevo el silencio se apodero del claro entre las tiendas de los Cherokee que hacia rato se habían retirado a descansar, el corazón de la pequeña latía con fuerza mientras otra pregunta pugnaba por salir de su boca, en ese instante, su abuelo se levanto con lentitud y añado para finalizar aquel cuento.
- En este momento, tu corazón también alberga esos dos lobos, pero aunque no han crecido todavía y permanecen dormidos, algún día... despertaran.
Con gesto cansado, apunto de entrar en la tienda su nieta le tomo de la mano tras incorporarse a toda prisa dejando en el suelo su muñeca, interrogando por ultima vez al anciano.
- ¿Y cual de los dos ganara? -con preocupada mirada, apretó aquella mano áspera y cuarteada por el tiempo, que tanta amabilidad desprendía en sus gestos.
- Aquel lobo al que decidas alimentar en tu vida, sera el que gane la batalla -sonrió amablemente, acaricio los cabellos de la niña y se retiro al interior de la tienda.

Una pequeña lección aprendida en la serie, con otras palabras, pero en el mismo contexto.

NINGÚN KENDER DEJO DE SENTIRSE CHEYENNE DURANTE ESTA ENTRADA.

¿Y si?...

Hace muchísimo tiempo existía una colección de cómics, que tomaba algunos de los momentos claves en la historia de la compañía Marvel y sus personajes, dándoles un giro distinto a como todo sucedió.  A este tipo de argumentos se les llamo "¿Y si...?, no era algo nuevo pues ya se había utilizado en series de televisión como "The Twilight Zone". Este podría ser uno de esos argumentos: ¿Y si Ares en lugar de ayudar a Xena en el ocaso de los dioses, temeroso de su destino, hubiese sido el culpable real del viaje de la Princesa Guerrera a Japón y su cruel destino?. A continuación la respuesta...

VARIOS KENDERS SE PLANTEARON HISTORIAS ALTERNATIVAS DURANTE ESTA ENTRADA.

26 de noviembre de 2012

Merchandising curioso.

Siempre que una serie, cómic o película se convierte en fenómeno de masas, en poco tiempo suele aparecer de la mano todo tipo de merchandising. La serie de la Princesa Guerrera generó una ingente cantidad de objetos (algunos mas acertados que otros), que desaparecía con la misma rapidez que se colocaba en las estanterías ; este es uno de esos "extraños objetos" de Xena que tuvo gran aceptación.
Se fabricaron dos jarras distintas, una con la cara de Hercules y otra con la de Xena; en Estados Unidos es habitual el coleccionismo de jarras de este tipo, que abarcan desde personajes de dibujos animados hasta presidentes de U.S.A.
Cerámica de alta calidad y pintada a mano, que por norma acaba decorando vitrinas junto a otro tipo de vajilla. Es lógico que ningún Xenite en su sano juicio utilizaría esta jarra para hacerse un café en el microondas, por norma terminaba sirviendo como portalapices.
Para evitar falsificaciones de mala calidad, cada una de estas piezas de coleccionista llevaba en el fondo grabado el logotipo oficial de la serie y dentro de la caja una postal con el numero de serie de la pieza.

NINGÚN KENDER UTILIZO UNA JARRA DE XENA PARA PREPARARSE UN& CAFÉ DURANTE ESTA ENTRADA.